Los grandes desafíos de la gestión pesquera entre fronteras

El artículo contiene una evaluación sobre la gestión transfronteriza entre Bolivia y Brasil

14 de agosto del 2020

 

Por Carolina Doria, Guillermo Estupiñán y Vanessa Eyng

 

¿Qué cosas separa una frontera? ¿Cómo se definen las líneas que marcan estas divisiones? Los ríos naturalmente indican la división de espacios. Desde una perspectiva geopolítica, los ríos ayudan a definir territorios, muchas veces siendo usados como referencia para las divisiones entre países. Por otro lado, también existen líneas de frontera que dividen ríos y bosques sin seguir referentes naturales, llamadas fronteras secas por no seguir el curso de cuerpos de agua. Desde una perspectiva ecológica, esas líneas oficiales de frontera no impiden el movimiento de los ríos, sus aguas, sedimentos y nutrientes, y son irrelevantes para el movimiento de peces y tantos otros seres que dependen de los ecosistemas acuáticos. La gente que vive en esas áreas muchas veces también cruza estas fronteras en sus vidas cotidianas.

 

En la Cuenca Amazónica, la mayoría de los ríos nace principalmente en la región de los Andes, recorriendo largas distancias entre varios países. Dentro de las fronteras en las que los países ejercen su soberanía, sus legislaciones acerca de los recursos naturales dialogan con la fluidez del ecosistema. El ordenamiento del uso de recursos y las actividades extractivas, como la pesca, debe considerar que los recursos naturales son compartidos y están  interconectados a escalas que exceden los límites nacionales. ¿Cómo pensar la gestión de los recursos naturales, especialmente la gestión pesquera, en esas áreas?

 

En ese contexto, estrategias de gestión  transfronteriza son fundamentales. En junio de 2020, investigadores de Bolívia y  de Brasil publicaran el artículo Retos de la Gobernanza de la Pesca en Pequeña Escala en la Frontera entre Bolivia y Brasil (Challenges for the Governance of Small-Scale Fisheries on the Brazil-Bolivia Transboundary Region, en el original), que trata justo sobre ese tema. El trabajo evalúa la gestión de la pesquería en la región entre las municipalidades de Guajará-Mirim y Nova Mamoré, en Brasil, y Guayaramerin y Cachuela Esperanza, en Bolivia. Entre esas ciudades está el río Mamoré, uno de los principales tributarios del río Madeira y límite entre estos países.

 

El artículo hace un análisis cualitativo de diversos criterios, que abarcan atributos biológicos, ambientales, técnicos, políticas públicas y legislación vigente, también examinando los arreglos institucionales entre los diversos actores involucrados con la pesca en esa región de frontera. Los resultados demuestran que la pesca a pequeña escala y las relaciones entre los recursos y los actores locales contribuyen para la manutención del stock pesquero y a la sostenibilidad de la pesquería.  Entretanto, el artículo también señala que la estructura de la gobernanza y los acuerdos institucionales entre los países son frágiles, resultando en una mayor vulnerabilidad del sistema pesquero.  

 

 

¿Cómo evaluar la gestión transfronteriza?

 

El análisis propuesto por el artículo investigó cómo los ordenamientos institucionales pueden influenciar en la sostenibilidad de los sistemas de pesca, a partir de entrevistas con actores claves y datos de monitoreo pesquero. También fueron evaluados documentos técnicos y regulaciones legales de pesca para ambos los países, de estar disponibles.  Una limitación importante consiste en la calidad y disponibilidad de datos oficiales sobre pesca, que son desproporcionadamente mejores para Brasil en comparación con Bolivia, en esa región. En Brasil, los datos son más frecuentes, al mismo tiempo que incluyen un mayor número de pescadores, lo que permite a los investigadores trabajar con una muestra más adecuada. 

 

El análisis también describió el sistema de pesca en la región, comprendiendo sus atributos y características biológicas, ecológicas, técnicas, sociales e institucionales. También  buscó mapear las relaciones entre recursos, actores involucrados y sus instituciones, además de hacerlo con las políticas existentes y los arreglos en el régimen de propiedad común.

 Los análisis utilizaran una versión adaptada de la estructura Institutional Analysis and Development Framework,  propuesta por Kai Lorenzen em 2008 (disponible en inglés). Esa estructura he ayudado en la investigación de las interacciones y relaciones en todo en sistema pesquero, así como en el exámen del escenario institucional.

 

La evaluación de la condiciones para el manejo sostenible de los recursos pesqueros de uso común en la frontera Bolivia-Brasil he revelado características claves positivas de la pesca en la región: pequeña escala, reglas informales y formales compartidas; capital social; liderazgo; e interdependencia entre los miembros de los grupos. Estas características llevan a  las comunidades boliviana y brasileña a interactuar en conjunto.

 

Las prácticas de los pescadores de la pesca a pequeña escala (pesca multiespecífica, con pequeñas canoas de madera de baja capacidad, destinada a mercados locales) y las características ambientales regionales (más del 80% de la región está protegida en forma de unidades de conservación), evaluadas con datos del año de 2012, favorecian la alta diversidad y la abundancia de las capturas y el perfil socioeconómico de la actividad pesquera, indica el artículo. Actualmente, los índices de deforestación, el aumento de la  introducción de especies exóticas en la región, y la implementación de un complejo de hidroeléctricas en toda la cuenca del Madeira están cambiando ese escenario.

 

Algunos aspectos del sistema de gobernanza también tornan desafiante la gestión pesquera en la región. Los sistemas de regulación pesquera son impuestos de forma vertical, además de a falta de fronteras y jurisdicciones. Los resultados  de los análisis apuntan que existe claramente una incompatibilidad entre las leyes y la ausencia de coordinación entre los dos países, lo que dificulta acciones para la gestión de recursos de uso común.

 

 

 

La importancia de la pesca a pequeña escala

 

La pesca a pequeña escala ocurre y es de gran importancia en todo el mundo. Es vital para la seguridad alimentaria global, la sostenibilidad ambiental y para los medios de subsistencia de las comunidades costeras y de aguas continentales, además de contribuir sustancialmente para el alivio de la pobreza.

 

La pesca a pequeña escala es responsable  por la mitad de las capturas mundiales de pescado, aproximadamente más de 90 millones de toneladas de pescado  (SOFIA, 2020), anualmente. La mayor parte de esa producción es destinada al consumo humano, abasteciendo de pescado a los mercados locales, nacionales e internacionales, pudiendo emplear hasta el  90% de los pescadores y trabajadores de la pesca en el mundo, de los cuales aproximadamente la mitad son mujeres. La pesca a pequeña escala está poco documentada, con vacíos de información que se traducen en políticas públicas que generalmente ignoran sus contribuciones sociales, culturales, de salud y económicas. A pesar de que su importancia es grande, la pesca a pequeña escala es muchas de las veces invisibilizada, tornándose más vulnerable a los impactos provocados por proyectos de infraestructura mal planeados, cambios climáticos o crisis de gestión, por ejemplo.

 

Varios países pueden, y deben, asumir el compromiso de garantizar la visibilidad y el reconocimiento de la pesca a pequeña escala, valorando su rol y el de sus pescadores mediante políticas de gestión participativas y eficientes. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) publicó en 2017 las Directrices voluntarias para lograr la sostenibilidad de la pesca en pequeña escala (Directrices de SSF) en el contexto de la seguridad alimentaria y erradicación de la pobreza que representan el primer instrumento internacional dedicado a ese sector. Estas representan un consenso global sobre principios y orientaciones para la gobernanza y desarrollo de la pesca a pequeña escala, desarrollados en estrecha colaboración con representantes de organizaciones de pesca en un proceso participativo entre 2010 y 2014, involucrando a más de 4000 actores interesados.

 

En la Cuenca Amazónica, la importancia de la pesca a pequeña escala es esencial, de la misma manera que los peces son esenciales para la vida de las personas. Son parte de sus historias y culturas, además de ser uno de los principales ingredientes para la alimentación local y un importante recurso para generar ingresos. Conocer los peces y saber pescarlos es un conocimiento que acompaña a generaciones de pescadores y necesita ser visibilizado, reconocido y valorado.

 

 

Como resaltan los autores, estos pescadores deben ser los principales actores en el ordenamiento pesquero en la realidad fronteriza, y requieren apoyo gubernamental en ese proceso. Una gestión pesquera eficiente y coordinada garantiza la conservación de los recursos pesqueros y la calidad ambiental, así como el acceso a alimentación de calidad, generación de ingresos. Como termina el propio artículo, “este escenario refuerza la importancia de implementar y fortalecer las estructuras institucionales en los dos países para la conservación de recursos compartidos transfronterizos”.